En esta escapada navideña a Bélgica, nos alojamos en Bruselas durante todo el viaje. Dedicamos un día completo a recorrer Brujas y Gante, dos ciudades que tenía muchísimas ganas de conocer. Salimos temprano de Bruselas, para aprovechar al máximo la jornada y, aunque fue un día intenso, lo disfrutamos muchísimo. En esta entrada voy a contar todo lo que vimos, cómo nos movimos y los rincones que más nos gustaron de estas dos joyas flamencas.
La forma más sencilla de moverse entre estas ciudades es el tren. Nuestra primera parada era Brujas. Desde Bruselas, la conexión a Brujas es rápida, durando apenas una hora. Puedes coger el tren desde cualquiera de las tres estaciones principales de la capital: Bruselas-Central, Bruselas-Midi o Bruselas-Norte. El precio aproximado de un billete sencillo es de unos 17 €. Si viajas en fin de semana, puedes aprovechar el «Weekend Ticket» de la SNCB para ahorrar un 50% en el billete de ida y vuelta.
Para este tipo de excursiones como la de Brujas y Gante, nosotros llevamos esta mochila plegable ya que la puedes meter en tu maleta de viaje principal sin ocupar apenas espacio.

Una mañana en Brujas, Bélgica
Brujas es una de esas ciudades que te atrapan nada más llegar. Es la más turística de Bélgica y, desde el año 2000, su centro histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Parte de su encanto se debe a que durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad se libró de los bombardeos, por lo que su casco antiguo se conserva casi intacto. Nosotros estuvimos solo una mañana, pero fue suficiente para recorrer sus principales puntos de interés y disfrutar del ambiente medieval que la caracteriza.
Parque Minnewater y Beaterio
Al llegar, justo en frente de la estación está el Parque Minnewater, conocido también como el Lago del Amor. Es una zona tranquila y muy bonita, ideal para empezar el recorrido. Desde allí caminamos hacia el Beaterio, un conjunto de casitas blancas rodeadas de jardines y silencio. Es un lugar con mucha historia, ya que en la Edad Media vivían aquí las beguinas, mujeres religiosas que llevaban una vida comunitaria. Hoy en día está ocupado por monjas. Dentro de este lugar se encuentra la Iglesia de Santa Isabel, de estilo gótico.
Iglesia de Nuestra Señora de Brujas
Caminamos pasando por el Hospital de San Juan hasta llegar a la siguiente parada que fue la imponente Iglesia de Nuestra Señora de Brujas, cuya entrada general para adulos cuesta 8€ . Su torre de 115 metros de altura, presume de ser una torre de récord y tiene el título de la segunda torre de ladrillo más alta del mundo. Dentro está una de las pocas esculturas de Miguel Ángel fuera de Italia, La Madonna. También están los mausoleos de María de Borgoña y Carlos el Temerario.
Rodeando la iglesia, cruzamos por el puente de San Bonifacio desde donde podrás admirar y fotografiar la solemne iglesia. También se encuentra el palacio de Gruuthuse, en el que se encuentra la ventana gótica más pequeña de Europa.
Catedral de San Salvador
Siguiendo la ruta nos dirigimos a la Catedral de San Salvador. Esta parroquia es la más antigua de la localidad. En su interior destacan la galería con el órgano, las tumbas medievales y la rica colección de arte entre otras. El acceso a la catedral y museo de arte sacro es gratuito.
Grote Markt y Belfort
Después, caminamos hacia el centro histórico hasta llegar a la Grote Markt, la plaza principal. Está rodeada de edificios con fachadas de colores y terrazas. En uno de los laterales está el Belfort, el famoso campanario al que se puede subir para tener una vista panorámica de toda la localidad. No subimos por falta de tiempo, pero es una de las actividades más recomendadas si tienes unas horas más. En esta plaza también se encuentra el Museo de la Cervecería. Si tu visita es sábado por la mañana, disfrutarás de un mercado en la plaza, lo que la hace especialmente animada.
Basílica de la Santa Sangre y rincones con encanto
A pocos pasos está la Basílica de la Santa Sangre, un templo que guarda una reliquia muy especial: unas gotas de la sangre de Cristo. Su interior es pequeño, pero tiene mucho encanto, con vidrieras coloridas. También está el Ayuntamiento y la Audiencia Provincial.
Aprovechamos la poca mañana que nos queda, para recorrer algunos de los rincones más bonitos de la ciudad. Pasamos por el callejón del Asno Ciego, la Plaza de los Curtidores, el Mercado de Pescado y el Muelle del Rosario que uno de los lugares más fotografiados.
Cervecería De Halve Maan
Y para terminar la mañana, antes de partir hacia Gante, hicimos una breve parada en la cervecería De Halve Maan, situada en la plaza Walplein. Es una de las más conocidas de la ciudad y lleva produciendo cerveza desde el siglo XIX. Además, cuenta con una curiosidad única: desde 2016 tienen una tubería subterránea de casi tres kilómetros que transporta la cerveza desde la fábrica, en pleno centro histórico, hasta la planta de embotellado a las afueras.
Nos pareció una idea genial para mantener el encanto del casco antiguo. No hicimos la visita guiada por falta de tiempo, pero sí aprovechamos para tomarnos una cerveza belga en su terraza. Fue el cierre perfecto para nuestra visita a Brujas.

Una tarde en Gante, Bélgica
La siguiente parada, Gante, está a un corto viaje de distancia. El tren de Brujas a Gante (Gent-Sint-Pieters) tarda tan solo unos 25 a 30 minutos. Los billetes sencillos cuestan alrededor de 7 €. Los trenes son frecuentes, salen aproximadamente cada 20 minutos, por lo que no tendrás que preocuparte por los horarios. En Gante llegarás a la estación principal (Gent-Sint-Pieters), que se encuentra a las afueras. Desde allí, puedes coger el tranvía número 1 en dirección Evergem, y bajarte en la parada Korenmarkt, justo en el corazón del centro histórico donde podrás comenzar fácilmente tu visita a pie, recorriendo los principales atractivos de la ciudad. También puedes aprovechar para ir caminando si prefieres disfrutar del ambiente local, aunque el paseo puede tardar unos 30 minutos.
Gante, una ciudad llena de vida y encanto. Enseguida descubrimos por qué muchos la consideran una de las ciudades más bonitas de Bélgica
Muelles de Graslei y Korenlei
Comenzamos nuestro recorrido por los muelles de Graslei y Korenlei, situados a ambos lados del río Lys. Es una de las zonas más pintorescas de la ciudad y, sin duda, el mejor punto de partida para conocerla. Las fachadas escalonadas de los antiguos edificios gremiales, reflejándose sobre el agua, crean una estampa de cuento.
Puente e Iglesia de San Miguel
Desde los muelles cruzamos el Puente de San Miguel, desde donde se obtiene una de las vistas más famosas de Gante: las tres torres de la ciudad alineadas, la de la Iglesia de San Nicolás, la Torre Belfort y la Catedral de San Bavón. Justo al lado está la Iglesia de San Miguel, de estilo gótico, con un interior sobrio pero muy elegante.
Korenmarkt e Iglesia de San Nicolás
Nuestra siguiente parada era la Korenmarkt, la plaza principal y una de las zonas con más ambiente. Está llena de terrazas, cafeterías y tiendas, perfecta para hacer una pequeña pausa. A pocos pasos se alza la Iglesia de San Nicolás, una de las más antiguas de Gante. Construida con la característica piedra azul de Tournai. Destaca por su enorme torre central, visible desde casi cualquier punto del centro histórico
Torre Belfort y Catedral de San Bavón
Continuamos hacia la Torre Belfort, símbolo de la independencia de Gante y Patrimonio de la Humanidad. Con sus 91 metros de altura, es la más alta de las tres torres que dominan el centro histórico. En su interior se puede visitar el carillón y subir al mirador para disfrutar de unas vistas espectaculares. Nosotros no subimos, pero es una visita muy recomendable si dispones de un rato más, especialmente al atardecer.
Muy cerca está la Catedral de San Bavón, una de las joyas de la ciudad. En su interior se conserva “La Adoración del Cordero Místico”, la obra maestra de los hermanos Van Eyck y una de las pinturas más importantes del arte flamenco. El interior de la catedral es impresionante. Justo en frente, estaba instalada una enorme noria.
Ayuntamiento y Calle Werregarenstraat
Tras visitar la catedral, nos dirigimos al Ayuntamiento, un edificio singular que mezcla estilos gótico y renacentista. Su fachada es una auténtica obra de arte. Desde allí caminamos unos minutos hasta la Werregarenstraat, más conocida como la Calle del Grafiti. Es una galería urbana al aire libre donde artistas locales pintan y repintan los muros constantemente, llenándolos de color y creatividad.
Plaza Vrijdagmarkt y barrio de Patershol
Continuamos hacia la Plaza Vrijdagmarkt, una de las más antiguas de la localidad. Antiguamente era el lugar donde se celebraban mercados y eventos públicos; hoy está rodeada de cafeterías y restaurantes. Muy cerca, pudimos ver la fachada del Mercado de Pescado (Oude Vismijn), un edificio histórico que refleja perfectamente la arquitectura típica de la región y añade un encanto especial al paseo.
A pocos minutos se encuentra el barrio de Patershol, un encantador laberinto de callejuelas adoquinadas con casas bajas y fachadas de ladrillo.
Castillo de los Condes de Flandes
Nuestra última parada fue el Castillo de los Condes de Flandes (Gravensteen), una fortaleza medieval del siglo XII, situada junto al canal que destaca por su aspecto imponente y sus murallas perfectamente conservadas. No entramos, pero merece mucho la pena acercarse hasta su exterior para admirarlo y fotografiarlo. El castillo se encuentra en la plaza Sint-Veerleplein, una de las más antiguas y encantadoras de la ciudad.
Finalmente, para terminar tu intenso día de excursión, el regreso de Gante a la capital es muy cómodo. El tren de Gante a Bruselas (con paradas en Norte, Central y Midi) dura aproximadamente 35 a 40 minutos. El coste de este tramo es de unos 10-12 € por billete sencillo. Un recordatorio fundamental para ahorrar: si has comprado el «Weekend Ticket» de la SNCB, todos estos trayectos (ida y vuelta a Brujas, y las paradas intermedias como Gante) están incluidos en la oferta, ¡así que asegúrate de aprovecharlo!

Este día fue, sin duda, uno de los más bonitos del viaje. Por la mañana disfrutamos de Brujas, una ciudad que parece sacada de un cuento. Sus canales, sus calles empedradas y su ambiente medieval nos atraparon desde el primer momento. Aunque solo estuvimos unas horas, fue suficiente para recorrer sus rincones más emblemáticos y quedarnos con ganas de volver con más calma.
Por la tarde pusimos rumbo a Gante, una ciudad con un encanto diferente, más moderna y animada, pero igualmente preciosa. Sus canales, las tres torres y su ambiente joven nos sorprendieron muchísimo. Pasear por sus calles al atardecer, con las luces reflejadas en el agua, fue el broche perfecto para terminar el día.
Acabamos cansados, pero felices, con la sensación de haber conocido dos lugares únicos en un solo día. Si visitas Bélgica, dedicar una jornada a Brujas y Gante es algo que recomendaría sin dudarlo. Fue una experiencia preciosa que recordaré siempre.
Para seguir con la aventura belga, puedes echar un vistazo a mi blog sobre Bruselas, Bélgica.
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