En este viaje pasamos dos días de agosto visitando la capital francesa y otros dos días disfrutando del mágico mundo de Disneyland. Hoy nos centraremos en contar lo que vimos y visitamos durante los dos días que estuvimos en París.
Nuestro viaje comenzó con un vuelo desde Alicante que nos llevó al aeropuerto de Orly. El regreso lo hicimos desde el aeropuerto de Beauvais-Tillé.
Viajamos ligeros de equipaje, cada uno con una mochila de las medidas exactas (40x20x25) para poder subirla al avión sin coste adicional.
El alojamiento lo reservamos previamente a través de Airbnb: una acogedora casa perfecta para las nueve personas que éramos, situada en una gran avenida de Vincennes. La ubicación resultó ideal, ya que estábamos a media hora en metro tanto del centro de París como de Disneyland. Eso sí, nos obligó a planificar bien los desplazamientos… ¡pero os traigo el secreto!
Nuestro grupo optó por la solución más inteligente para movernos desde Vincennes (zona 3) hasta el centro (zona 1): la tarjeta Passe Navigo Découverte semanal. Su coste es de 5 € por la tarjeta (que se paga una sola vez) y 31,60 € por la recarga semanal válida para todas las zonas (1-5). Con ella, tienes viajes ilimitados durante toda la semana, de lunes a domingo. ¡Puedes coger el metro tantas veces como quieras sin preocuparte! Para un grupo alojado alejados del centro, fue sin duda el gran acierto del viaje.
Al aterrizar, cogimos dos Cabify para llegar al alojamiento, ya que llegamos de noche y era la opción más cómoda y segura.

Día 1: Imprescindibles de París
Hôtel de Ville de París, Notre Dame y Sainte-Chapelle.
Comenzamos nuestro primer día cogiendo la línea 1 del metro, rumbo a nuestro punto de partida perfecto: el Hôtel de Ville de París, sede del ayuntamiento desde el año 1357. Su fachada es realmente bonita. Cabe destacar que es el edificio municipal más grande de Europa.
La plaza situada frente a él, la antigua Place de Grève, antiguamente era el lugar donde se realizaban ejecuciones públicas y donde la gente acudía a buscar trabajo, origen de la palabra francesa grève (“huelga”).
Cruzando el río Sena llegamos hasta la imponente catedral de Notre Dame. Aunque no llegamos a entrar ya que había mucha cola y nuestro tiempo en la ciudad limitado, pudimos admirar su impresionante fachada y sus famosas figuras. Las gárgolas, cumplen una función práctica al evacuar el agua de lluvia, mientras que las quimeras, son solo decorativas.
A poca distancia está la Sainte-Chapelle, construida para albergar la Corona de Espinas de Jesucristo y otras reliquias. En esta ocasión solo pudimos admirarla desde el exterior. Sus vidrieras son una maravilla, con más de 1.100 escenas que narran pasajes bíblicos. ¡Es la colección de vidrieras medievales más extensa del mundo!
Barrio Latino, Jardines de Luxemburgo y Panteón.
A continuación, nos dirigimos al Barrio Latino, una de las zonas con más vida y encanto. Lo primero que encontramos fue la Librería Shakespeare and Company, situada frente a Notre Dame, un lugar mítico para los amantes de la literatura. Muy cerca se encuentra la Fontaine Saint-Michel, una fuente monumental que marca la entrada al barrio.
Siguiendo la ruta llegamos al Museo de Cluny, que conserva los restos de las antiguas termas romanas de Lutecia y una interesante colección de arte medieval. En nuestro caso, no entramos para poder aprovechar mejor el tiempo y seguir explorando otros rincones.
Nuestra siguiente parada fueron los Jardines de Luxemburgo, uno de los parques más bonitos y románticos de la capital. Dentro de ellos se encuentra la encantadora Fuente de los Médicis y el Palacio de Luxemburgo, actual sede del Senado francés.
Al salir, pusimos rumbo al Panteón, un mausoleo nacional que rinde homenaje a los grandes personajes de la historia de Francia. En sus alrededores se encuentran la Universidad de la Sorbona, una de las más antiguas y prestigiosas del mundo, y la iglesia de Saint-Étienne-du-Mont, entre otros lugares de interés.
Terminamos la visita quedándonos por esta zona para comer algo rápido antes de poner rumbo a nuestro siguiente destino: Montmartre.
Montmartre, Basílica del Sagrado Corazón, Place du Tertre y Moulin Rouge
Después de un intenso paseo por el sur de la capital, tomamos el metro a la colina de Montmartre (línea 4 hasta Pigalle / línea 12 hasta Abbesses).
Nuestra primera parada fue la impresionante Basílica del Sagrado Corazón, situada en lo alto de la colina, el punto natural más alto de París. Gracias a nuestra tarjeta Navigo, pudimos subir hasta la cima de forma gratuita en el funicular que está en el lado izquierdo de la basílica. ¡Nos ahorró una subida agotadora por las escaleras,
especialmente con el calor de agosto! La bajada, en cambio, la hicimos a pie para disfrutar de las vistas panorámicas que desde allí son simplemente espectaculares.
Justo al lado del Sacré-Cœur se encuentra la encantadora Place du Tertre, hogar de artistas que cada día montan sus caballetes para pintar al aire libre. Es un lugar lleno de arte, donde puedes observarlos trabajar e incluso llevarte un retrato como recuerdo.
Muy cerca está Villa Léandre, un callejón escondido cerca del Sagrado Corazón que parece un pequeño pueblo dentro de la ciudad. Sus casitas con fachadas de colores y ambiente tranquilo la convierten en un rincón perfecto para hacer fotos preciosas.
Después, nos dirigimos al Muro de los Te Amo, una obra que reúne la frase “Te amo” escrita más de 300 veces en unos 250 idiomas y dialectos. Es un símbolo del amor universal y una parada muy especial dentro del barrio.
Para cerrar el recorrido, caminamos hasta una de las partes que más ilusión me hacía de todo el viaje: el Moulin Rouge. Este legendario cabaret, con su icónico molino rojo, es todo un emblema de la vida nocturna parisina y un lugar lleno de historia y encanto.
Arco del Triunfo, Campos Elíseos y Galeries Lafayette
Tras un bonito paseo por esta zona, pusimos rumbo al Arco del Triunfo (línea 2 hasta Charles de Gaulle – Étoile). Este monumento es uno de los símbolos más representativos de París, orgullo de la historia militar y nacional francesa. Se alza imponente en la Place Charles de Gaulle, donde terminan doce grandes avenidas, entre ellas la célebre Avenue des Champs-Élysées. Bajo su arco principal se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido, con una llama que arde en memoria de los caídos franceses.
Desde allí, paseamos por los Campos Elíseos, sin duda la avenida más famosa y prestigiosa. Sus casi dos kilómetros de longitud conectan dos de los monumentos más importantes de la ciudad: el Arco del Triunfo y la Place de la Concorde, donde se alza el histórico Obelisco de Luxor.
Después, nos dirigimos a las Galeries Lafayette Haussmann (línea RER A hasta Auber), uno de los grandes almacenes más emblemáticos del mundo. Más allá de sus tiendas de lujo, el edificio destaca por su impresionante cúpula de vidrio y hierro, una auténtica joya arquitectónica de principios del siglo XX. Además, ofrece una terraza gratuita en la azotea, desde donde se disfruta una vista panorámica de 360° de París, incluyendo la Torre Eiffel, la Ópera Garnier y los característicos tejados de la ciudad.
Trocadéro y Torre Eiffel
Para terminar el día por todo lo alto, nos dirigimos a contemplar la Torre Eiffel (línea 9 hasta Trocadéro). Una vez en la estación, solo hay que seguir las indicaciones hasta la salida Place du Trocadéro, donde te reciben los jardines y una vista espectacular del monumento más icónico. El Trocadéro es una parada imprescindible para cualquier visitante y un paraíso para los fotógrafos, ya que desde aquí se obtiene la mejor perspectiva frontal de la Torre Eiffel.
Recomiendo visitarlo justo antes del atardecer, para disfrutar del monumento con la luz del día y finalmente ver cómo se ilumina y brilla cada hora al caer la noche (a partir del anochecer, durante los primeros cinco minutos de cada hora).
Descendimos por los jardines del Palacio de Chaillot hasta el río Sena, disfrutando de las vistas, hasta llegar justo bajo la Torre Eiffel. No es de extrañar que sea el monumento de pago más visitado del mundo, verla de cerca es simplemente mágico. Con esta preciosa estampa, pusimos punto final a nuestro intenso y bien aprovechado día.

DÍA 2: Maravillas de la capital francesa
Museo del Louvre, Jardín de las Tullerías y Ópera Garnier
Con las pilas recargadas, comenzamos la mañana cruzando por el Palais Royal hasta llegar a las pirámides de cristal del Museo del Louvre (línea 1 hasta Palais Royal – Musée du Louvre). Es uno de los más grandes e importantes del mundo y alberga algunas de las obras más reconocidas de la historia del arte, como La Mona Lisa (La Gioconda) de Leonardo da Vinci, la Venus de Milo y la Victoria Alada de Samotracia.
La entrada general cuesta 22 €, y es gratuita para menores de 18 años y para jóvenes de 18 a 25 años residentes en el Espacio Económico Europeo.
Nuestra visita fue de unas tres o cuatro horas, tiempo suficiente para admirar las obras maestras y recorrer algunas salas adicionales que nos interesaban.
Para hacerse una idea, se calcula que para ver las más de 35.000 obras exhibidas, incluso de forma superficial, se necesitarían entre tres y cuatro semanas dedicando varios días a la visita.
A la salida del Louvre, atravesamos el Jardín de las Tullerías, un hermoso y histórico parque que conecta con la Place de la Concorde, donde se encuentra el Obelisco de Luxor mencionado el día anterior. Es un espacio ideal para relajarse y disfrutar de un paseo.
Muy cerca se alza el edificio de la Ópera Garnier, considerada una de las más famosas del mundo y símbolo de la elegancia parisina. Es una de las dos sedes de la Ópera Nacional de París, utilizada principalmente para producciones de ballet clásico y algunas óperas. La otra sede es la Ópera de la Bastilla.
Para comer, nos dirigimos al restaurante Bouillon, una elección excelente para degustar comida tradicional francesa de gran calidad y a buen precio. ¡Muy recomendable! Eso sí, conviene reservar con meses de antelación, ya que siempre está lleno.
Parc des Princes (PSG) y Stade Jean-Bouin (París FC)
Por la tarde, decidimos tomarnos el día con más calma. Como somos un grupo muy apasionado por el fútbol, nos desplazamos hasta el extremo oeste, no para visitar monumentos, sino para adentrarnos en el corazón futbolero de la ciudad.
Lo curioso de esta zona es que dos estadios importantes se encuentran literalmente uno al lado del otro. Justo donde termina la ciudad, se alzan el Parc des Princes y el Stade Jean-Bouin, separados únicamente por una ancha avenida.
Estar frente al Parc des Princes impone respeto. Es el estadio donde juega el Paris Saint-Germain (PSG), uno de los clubes más grandes y reconocidos del mundo. A su lado se encuentra el Stade Jean-Bouin, menos conocido internacionalmente, pero igualmente imponente. Es un estadio utilizado tanto por el Paris FC como para partidos de rugby.
Si visitas el Parque de los Príncipes, ¡no dejes de caminar unos pasos más para tener la foto con los dos estadios en una sola vista!
Y así concluimos nuestro segundo día en París, lleno de arte, historia y una buena dosis de pasión deportiva.

Después de dos días intensos recorriendo los rincones más emblemáticos de la capital y otros dos disfrutando de la magia de Disneyland, llegó el momento de poner punto final a este viaje tan especial.
París nos recibió con su elegancia y esa capacidad única de sorprender en cada esquina, desde el impresionante Museo del Louvre y la Torre Eiffel, hasta el encanto de Montmartre o la tranquilidad de los Jardines de Luxemburgo. Y, por supuesto, Disneyland nos devolvió la ilusión y la magia de la infancia, convirtiéndose en el broche perfecto para esta aventura.
Viajamos ligeros, pero volvemos cargados de recuerdos, de experiencias y de ganas de regresar. Porque París no se visita una sola vez.
PREGUNTAS SOBRE PARÍS
¿Hay baños públicos en París y cómo encontrarlos?
Sí. Hay más de 400 cabinas automáticas gratuitas y autolimpiables repartidas por toda la ciudad. Puedes ubicarlas fácilmente buscando “toilettes publiques” en Google Maps. Funcionan todos los días, incluso de noche.
¿Dónde se puede comer bien sin gastar mucho?
Una excelente opción son los Bouillon, restaurantes tradicionales franceses donde sirven platos caseros a precios muy bajos. El más famoso es el Bouillon Chartier, pero también están Bouillon Pigalle o Bouillon République. Además, fuera de las zonas turísticas encontrarás boulangeries y cafés locales con menús del día por menos de 15€.
¿Conviene comprar la tarjeta Navigo para moverse por París?
Si vas a usar mucho el transporte, sí. La Navigo Découverte cuesta unos 5 € y puedes cargarla por días o semanas. Cubre metro, bus, tranvía y RER (incluso hasta el aeropuerto, Disneyland o Versalles).
¿Dónde comprar recuerdos originales y económicos?
El Barrio Latino es ideal para eso. Hay tiendas pequeñas, librerías y boutiques con precios mucho más bajos que en las zonas turísticas.
¿Es seguro viajar a París?
Sí, París es una ciudad segura para los viajeros. Pero, como en cualquier gran ciudad, hay que tener cuidado con los carteristas y estafas pequeñas, sobre todo en zonas muy turísticas. Por ejemplo, en las escaleras que suben la basílica del Sagrado Corazón en Montmartre, suele haber personas que intentan ponerte una pulsera de hilo rápidamente en la mano; una vez lo hacen, te piden dinero insistentemente y pueden seguirte un buen rato. Como consejo, no les hagas caso, no pares ni les respondas; simplemente sigue caminando con firmeza y evita el contacto visual. También hay que estar atento en el metro, la Torre Eiffel o en los alrededores de Gare du Nord. Evita dejar tus cosas sobre la mesa en las terrazas y usa bolsos cruzados o riñoneras seguras.
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